Entre sueños y exigencias


¿Por qué la Segunda División?

Estimado lector, póngase cómodo, porque está a punto de empezar a conocer cómo es pasar un año en la segunda división española de fútbol, en "LaLiga Hypermotion" sea del equipo que sea. Y -le aseguro- que al final de este relato comprenderá que la categoría de plata del fútbol español es un viaje de 42 jornadas en las que nunca se sabe qué va a pasar.

Cuando mi profesor Santiago Salazar me dijo que había llegado la hora de hacer mi trabajo de fin de grado, tuve claro que sería sobre la Segunda División. Muchas veces me he preguntado por qué he elegido este tema y siempre encuentro una respuesta instantánea. Nací con el equipo de mi tierra en Primera División. Vi como su afición pudo teñir de verdiblanco las calles de París en una noche mágica de Europa. Incluso, tuve la fortuna de haber visto cómo el Manchester City sucumbió en el Sardinero, el estadio del Real Racing Club.

Ahora, por suerte, hay la oportunidad de ver al Racing de Santander peleando por regresar a Primera División. Pero créame que no siempre fue así. Hace 10 años vi cómo el equipo representativo de Cantabria sufrió un doloroso descenso en la última jornada de liga, a pesar de haber ganado ese partido. Regresó a Segunda División cuatro interminables temporadas después, pero esa vuelta se acabó convirtiendo en un "hola y adiós" sin haber estado cerca del objetivo de la permanencia en ningún momento.

Los primeros recuerdos que tengo de esta liga se remontan a cuando era un niño pequeño. En aquellas temporadas, ver la Segunda División no era tan fácil como ahora. Recuerdo esos domingos a las 12 cuando me sentaba en el sofá de mi casa para presenciar el único partido que retransmitía Canal +. Yo no sabía si jugaba el Levante o el Sporting de Gijón, pero cuando se acercaba la hora del partido encendía el televisor con la ilusión de ver qué equipos saltarían al césped en la pantalla del televisor. De hecho, la primera anécdota que recuerdo de esta categoría no es nada agradable. Un 24 de octubre de 2010 me dispuse a ver un Salamanca - Real Betis Balompié sin saber que en ese partido, a priori una contienda deportiva entre futbolistas, vería con mis ojos de niño y por primera vez la muerte de cerca.

Ese día, Miguel García, jugador del Salamanca, sufrió un paro cardíaco durante el partido. La imagen del futbolista cayendo fulminado sobre el césped del Helmántico dejó una impresión tal en ese niño, que 15 años después no lo ha podido olvidar. Por suerte, el jugador no perdió la vida, aunque ese día un chaval que se estaba aficionando al fútbol, supo que en el fútbol no todo es bonito.

Esa dolorosa experiencia no le impidió a nuestro pequeño protagonista seguir viviendo la Segunda División. Años posteriores, cuando la categoría de plata comenzaba a tener más fama, ese chico, que ya no era tan pequeño, se negó en rotundo a pasar un día en la playa con sus padres para ver una final del playoff de ascenso entre la UD Las Palmas y el Córdoba CF. Sin saberlo, el partido que se iba a disputar iba a ser uno de los más recordados en la última década en España. El equipo canario llegaba a los minutos finales del partido ganando 1-0 y con el ascenso casi en el bolsillo. Sin embargo, su afición le birló el premio gordo, cometiendo el error de invadir antes de tiempo el terreno de juego. Ulises Dávila, jugador del Córdoba, anotó en el minuto 100 el gol que daba el ascenso a su equipo. Si el grave incidente del jugador del Salamanca pudo terminar en tragedia, una auténtica cruz, la victoria del Córdoba sobre Las Palmas en el ultimísimo minuto podría ser la cara buena de la moneda.

Como el tiempo, que pasa, las temporadas seguían transcurriendo en Segunda División y ese niño ya era un adolescente que soñaba con llegar a ser periodista deportivo algún día. Pero, faltaba una cosa: El Racing compitiendo con los equipos más grandes de España. Los descensos del equipo de Santander provocaron que alternase su atención entre la Segunda y la Segunda División B, pero con la esperanza de volver a ver a mi club, al menos, en el fútbol profesional. Mientras tanto, me gustaba ver al Nástic de Tarragona, al Tenerife, al Huesca o al Cádiz pelear y soñar por subir a Primera División. Algunos lo lograron, pero otros cayeron en el intento. Así de bonito o de cruel es este deporte también.

Años más tarde, el adolescente que aspiraba a periodista deportivo estaba a un paso de llegar a la meta, y a su vez, seguía con expectación y a corta distancia la lucha del Racing de Santander por volver a la primera división, a la élite del fútbol. De esta forma, disfrutaba las alegrías y soportaba las tristezas que le ocasionaba su equipo. Sufría, como sufrió aquel 2 de junio de 2024, cuando una tarde soleada y despejada oscureció en el estadio de la Cerámica. Ese día, los aficionados de la Segunda División, vieron como ese aficionado del Racing lloraba como un niño pequeño al quedarse fuera de la promoción de ascenso, de igual forma que lo veía ese niño con 5 años.

Ese proyecto de periodista comenzó la carrera de periodismo con el Racing en Primera Federación y su sueño es culminar esta etapa con su equipo logrando el ascenso a Primera División 13 años después. El futuro es incierto, pero, amigas y amigos, esto es LaLiga Hypermotion.

Parte I: El fútbol llega a España

Introducción.

Tal vez la Segunda División se haya convertido en una liga de románticos. Puede que sea el campeonato que más pasión e incertidumbre suscite en el fútbol español, con permiso de la Primera División. Es como si se hubieran reunido los aficionados de aquellos equipos que vivieron su propia época dorada y que están peleando por volver a vivir "aquellos maravillosos años".

La categoría de plata del fútbol español es una especie de purgatorio para muchos equipos, una competición a medio camino entre el cielo y el infierno. Sirva de botón de muestra un ejemplo: el Real Zaragoza, lleva 12 años sin poder lograr el ascenso a primera división, y por momentos, sigue sin mostrar un rumbo deportivo claro.

El sueño de José María Acha Larrea.

Corría el año 1926 cuando en España se vivía un momento complicado, de inestabilidad política, económica y social. Bajo el reinado de Alfonso XIII y la dictadura de Miguel Primo de Rivera, un joven vizcaíno tenía una pasión: el fútbol. Y también tenía un sueño...

En ese año, Acha ocupaba el puesto de vicepresidente del Arenas Club de Getxo, su club de origen. Más tarde fue nombrado presidente de la Federación Vizcaína de Fútbol. El sueño de José María Acha Larrea era la creación de una liga nacional de fútbol. Acha era un amante del fútbol inglés. Su sueño era revolucionar el fútbol español mediante el modelo británico de la época, lla cuna del fútbol. Su modelo futbolístico fue innovador y muchos países lo tomaron como referencia.

José María Acha se inspiró en el modelo inglés. El año 1928 marcaría un antes y un después en España con la llegada de la primera edición del campeonato nacional de liga. Fue un proceso largo. Decidir qué equipos tenían que formar parte de la Primera y Segunda División no era una elección fácil.

Sin embargo, Acha propuso que los equipos que debían participar en la Primera División de la historia fueran equipos que hubieran ganado la Copa del Rey. Entre ellos, estaba el Arenas de Getxo, por lo que no se sabe si esta propuesta la planteó el propio José María Acha para beneficiar a su club o fue una sugerencia para reconocer el mérito de estos equipos por haber ganado el trofeo más importante, hasta ese momento, del fútbol español. Lo que sí está claro es que la idea fue aprobada. De esa forma, nueve clubes (Real Madrid, el Barcelona, el Athletic Club de Bilbao, el Real Unión Club, el Real Sociedad, el Arenas Club de Getxo, el Atlético de Madrid, el Real Club Deportivo Espanyol y el CE Europa) fueron convocados para inaugurar la primera liga de la historia.

Solo había un problema, faltaba un equipo para llegar a la cifra de 10. Para encontrar ese club se organizó un torneo, siendo el Real Racing Club el único de los 10 participantes en la primera edición que se ganó en el campo el derecho a competir en la máxima categoría, ya que era la entidad que no contaba con un trofeo importante a nivel nacional. Pero, la llegada de la Primera División trajo a su vez la creación de la Segunda División. Inspirándose en el modelo inglés, esta categoría sería una oportunidad de ascenso para muchos clubes. Gracias a ese torneo, todos los equipos que cayeron eliminados y no lograron su billete a la élite, fueron los encargados de inaugurar la primera edición de la Segunda División.

Así pues, en la temporada 1928/1929 nacieron la Primera y Segunda División. En la máxima categoría solo descendía el último clasificado en el caso de no vencer al campeón de la categoría de plata. Por ello, muchos eran los aspirantes en LaLiga Hypermotion que querían conocer el éxito de la Primera División, pero solo uno, o incluso, ninguno de ellos era capaz de lograrlo.

Sin saberlo, José María Acha Larrea no solo había cumplido su sueño, sino que había despertado sueños ocultos entre los españoles. Poco queda de esa primera edición de Segunda División a lo que se conoce en la actualidad, pero este joven vizcaíno se encargó de plantar la semilla de un árbol, que 97 años después sigue creciendo.

La diferencia entre los minimalistas y los maximalistas.

Raúl Gómez Samperio, historiador: "La Liga española nace como una necesidad ante la demanda del profesionalismo".

El sueño de José María Acha parecía ambicioso en una época, principios del siglo XX, y en un país, España, en el que el fútbol se estaba asentando todavía como deporte profesional. Pero, los problemas no tardaron en llegar antes y durante la llegada del profesionalismo. Durante la década de los años 20, los clubes se enfrentaron a un nuevo paradigma: pagar a sus jugadores. Ante la escasez de recursos y la necesidad de querer mantener a los futbolistas en las plantillas, la única vía que se manejaba era jugar más partidos, ya que los incentivos económicos de los clubes llegaban mediante las taquillas.

Ante la falta de un campeonato nacional de liga, los campeonatos regionales y las pequeñas ligas locales tenían un gran peso. Ganar estos torneos suponía una oportunidad para levantar el título más importante en esos tiempos: la Copa del Rey. Como si se tratase de tirar una moneda al aire y esperar que saliera la cara. Sirva, por ejemplo, la liga norte, la cual estaba formada por cinco equipos, cada club disputaba un total de ocho encuentros y solo el campeón lograba confirmar su participación en la Copa del Rey. Si el primer clasificado era el Athletic Club de Bilbao, el resto de los equipos participantes veían la necesidad de organizar partidos amistosos para conseguir ganancias económicas, al no poder competir en la Copa del Rey.

Nadie quería estar en la primera edición de la Segunda División, pero sí todos buscaban jugar en Primera División. La lucha de intereses de los clubes provocó que surgieran dos grupos. En primer lugar, se encontraban los minimalistas, quienes eran los clubes que habían logrado levantar, en al menos una ocasión, la Copa del Rey. Este grupo incluía al FC Barcelona, Real Madrid, Athletic Club de Bilbao, Real Sociedad, Arenas de Getxo y Real Unión de Irún. Y, por otra parte, se encontraban los maximalistas, liderados por el Racing de Santander.

Los minimalistas defendían que los ganadores de la Copa del Rey eran los únicos equipos que debían inaugurar la Primera División. Mientras tanto, los maximalistas abogaban por formar una liga que incluyera 15 o 20 equipos. Ante tal desacuerdo de opiniones, se decidió crear dos campeonatos de liga paralelos en la temporada 1927/28. Pero, según Raúl Gómez Samperio, historiador cántabro, ambas competiciones resultaron ser un fracaso al no obtener beneficios deportivos y económicos y no se llegaron a finalizar.

Este fiasco obligó a los clubes a llegar a un entendimiento. La necesidad de las entidades era máxima, por lo que se acabó llegando un acuerdo final para inaugurar la liga de fútbol profesional en la temporada 1928/29. Después de tantas negociaciones, se tomó la decisión de que los campeones de la Copa del Rey (los minimalistas), tres equipos que habían llegado a ser finalistas del torneo (Europa, Espanyol y Atlético de Madrid) quedaran confirmados para disputar el título de Primera División. Solo había un problema más: Eran nueve equipos, por lo que eran impares y debían buscar un décimo club. Esa última plaza se iba a decidir en una fase de clasificación en la que ganó el Racing de Santander.

Con la confirmación de los fundadores de la Primera División, 20 clubes se proclamaron fundadores de la primera edición de la Segunda División. El Grupo A estaba formado por Sevilla, Iberia, Deportivo Alavés, Sporting de Gijón, Valencia, Betis, Oviedo, Celta, Deportivo de La Coruña y el Racing de Madrid. Y el Grupo B estaba compuesto por Cultural Leonesa, Murcia, Castellón, Gimnástica de Torrelavega, Zaragoza, Valladolid, Osasuna, Tolosa, Barakaldo y Cartagena. Pero, a pesar de arrancar con este formato, la categoría de plata del fútbol español ha estado sometida con el paso de las décadas a múltiples cambios en el tipo de competición o en el número de participantes.

La gestión de los clubes.

Héctor Antonio Ruiz, narrador LaLiga Hypermotion: "Hacer una buena gestión de tus recursos te va a permitir crecer. Hacer una mala gestión de tus recursos lo que va a hacer es que tengas menos margen de maniobra, menos límite salarial y menos opciones de poder comprar activos y que tu patrimonio crezca"

La historia de la Segunda División refleja cómo esta competición ha sido un hervidero de aspirantes al ascenso, pero también una lucha contra la bancarrota de los clubes. Durante las últimas décadas, la categoría de plata del fútbol español ha experimentado una profunda transformación. Estas modificaciones han permitido a los clubes dejar en el pasado el tiempo de las gestiones precarias, las deudas astronómicas y la desaparición de entidades deportivas, tal y como apunta Héctor Antonio Ruiz. Es cierto que LaLiga es muy exigente en el sentido económico, pero ha conseguido unas bases fundamentales para que los clubes tengan una mayor estabilidad y visibilidad cada temporada.

En décadas anteriores, era muy frecuente encontrar en la categoría equipos con grandes deudas. En algunos casos, las cantidades eran preocupantes, pero quedaban tapados gracias a los ascensos a Primera División, tal y como informa Javier Lainez, periodista de Radio Marca Zaragoza. Aun así, existían casos de clubes que decidían tirar la casa por la ventana con tal de subir aunque acabaran terminando la temporada sin haber cumplido los objetivos marcados. Algunos presupuestos, como castillos de naipes provocaron que muchos clubes sufrieran las consecuencias de los excesos, o en algunos casos, como en el del Real Zaragoza, que esos excesos les condenaran a una pena de más de 10 años en la Segunda División.

En la actualidad, todo es distinto. Llega el mes de julio y los clubes ya tienen una estimación de los recursos económicos con los que van a contar para la siguiente temporada. Estos límites los marca LaLiga, provocando de esa manera múltiples efectos positivos. En primer lugar, las entidades han reducido sus opciones de endeudarse al haber saneado sus cuentas. De esta manera, los dirigentes de los equipos han comenzado a priorizar la solvencia sobre el gasto desmedido y descontrolado, según apunta Isaac Fouto. En segundo lugar, las estructuras se han profesionalizado debido a una necesidad de cumplir con las normativas y complejas que impone LaLiga. Esta medida ha generado una mayor optimización de los recursos gracias a la contratación de gestores especializados en áreas como finanzas o marketing. De esta manera, el área deportiva queda en otro lado dirigida por sus respectivos profesionales.

Por otra parte, las canteras se han forjado según los ajustadísimos presupuestos que manejan los clubes para los mercados de verano. Por ello, cada vez es más frecuente que estos equipos busquen nuevos talentos en sus secciones inferiores. Estas políticas de cantera no siempre salen bien, pero en los casos más optimistas, ese canterano puede acabar siendo un pilar fundamental en la plantilla del primer equipo, o la entidad se puede beneficiar económicamente mediante futuros traspasos. Un ejemplo muy conocido es el del FC Barcelona. El club catalán, ante la falta de recursos económicos, ha tenido que dar oportunidades a jugadores de la cantera, como es el caso de Lamine Yamal, Gavi o Fermín López. La apuesta no fue mala, ya que los tres futbolistas son importantes tanto en su equipo como en la Selección Española. Las medidas impuestas por LaLiga han repercutido positivamente en la transparencia de la categoría, siendo más atractiva para inversores con proyectos sólidos. Sirva, por ejemplo, el proyecto "LaLiga Impulso" (CVC), destinado a mejorar las infraestructuras y digitalización de los equipos del fútbol profesional.

Y, por último, tal y como afirma Isaac Fouto, LaLiga ha permitido a los clubes contar con una estabilidad deportiva. Contar con una mejor salud financiera permite a los clubes poder gestionar las diferentes situaciones que puede tener una temporada, según informa Héctor Antonio Ruiz. Por otra parte, las entidades pueden tener una mejor planificación y evitar la descapitalización de plantillas por urgencias económicas cada temporada.

Tener una buena gestión de tus recursos no siempre es sinónimo de cumplir con los objetivos de la temporada. Un ejemplo claro, tal y como apunta Leticia Gómez, periodista en el Diario Vasco Eibar, es la SD Eibar, que ha sabido gestionar su capital económico, pero no ha podido lograr el ascenso a Primera División. A pesar de no haber alcanzado esas metas, lo cierto es que el equipo vasco se encuentra asentado en la categoría de plata sin estar endeudado y sabiendo cuánto dinero se puede gastar sin correr riesgos.


La llegada de los derechos audiovisuales.

Isaac Fouto, periodista de la Cadena Cope: "Lo que se ha conseguido con los derechos audiovisuales es premiar mucho a los equipos a nivel deportivo".

En décadas anteriores, sobrevivir en la Segunda División era todo un reto deportivo y económico para los equipos más modestos, según informa Pedro Nieto, comentarista de LaLiga Hypermotion. Los ingresos se limitaban, en el mayor de los casos, a las taquillas y a los patrocinios locales. La visibilidad que recibían los clubes se centraba en un ámbito local o regional. Sirva, por ejemplo, la SD Huesca, que era conocida en Aragón, pero desconocida por la mayor parte de los aficionados al fútbol en España.

La llegada de la comercialización centralizada de los derechos audiovisuales a España supuso un antes y un después. Esta revolución ha supuesto una redefinición de la visibilidad de estos clubes y ha potenciado el nivel deportivo y social de la categoría de plata. El responsable de este acontecimiento, que se remonta al año 2015, es el· "Real Decreto-ley 5/2015, de 30 de abril, de medidas urgentes en relación con la comercialización de los derechos de explotación de contenidos audiovisuales de las competiciones de fútbol profesional".

Esta normativa estableció la venta conjunta de los derechos de retransmisión en el fútbol español. Es cierto que los focos apuntan más a la Primera División, dadas las cifras astronómicas que maneja, pero no ha sido un impedimento para que tenga un gran impacto en Segunda División.

El mayor beneficio que ha generado la llegada de los derechos audiovisuales se ha traducido en un incremento exponencial de los ingresos de los clubes, tal y como explica Isaac Fouto. Ese flujo constante de dinero ha hecho posible que muchos clubes hayan podido saldar sus deudas, tal y como señala Isaac Fouto, y estabilizar sus cuentas anuales. Además, ha creado una oportunidad de profesionalizar tanto la liga como las entidades deportivas dada a la necesidad, pero también, esta inyección de dinero ha servido para mejorar las infraestructuras deportivas, con la reforma y la creación de ciudades deportivas o estadios. Por ejemplo, en décadas pasadas las vallas led de publicidad no eran nada comunes en la Segunda División. Sin embargo, en la actualidad, la gran mayoría de los equipos cuentan con este elemento en sus estadios, lo que favorece la visión de los espectadores y el aumento de patrocinadores.

Los derechos televisivos han permitido atraer a jugadores y técnicos. Es cierto que para un jugador es más atractivo jugar en Primera División. Eso no ha cambiado y no cambiará por las grandes diferencias que separan una y otra competiciones. Sin embargo, la Segunda División es ahora más atractiva para los profesionales del fútbol. Lo que antes se consideraba como un premio menor, ahora se ve como una oportunidad para demostrar sus cualidades. Y, por último, los clubes han visto cómo su visibilidad a nivel nacional ha aumentado de forma considerable. Hace 20 años, lo más común era ver tan solo un partido de la categoría en plata en el Canal + cada domingo al mediodía. Desde hace varias temporadas, los partidos son de pago, pero los aficionados pueden ver todos los partidos del curso. Los clubes han sabido aprovechar esta oportunidad, y, gracias a una buena toma de decisiones, han logrado captar la atención de nuevos patrocinios a nivel nacional, pero sin dejar de lado a las marcas regionales o locales.

El límite salarial y el control de la LFP.

El límite salarial y el control financiero por parte de LaLiga han sido otra de las grandes decisiones, con el fin de que los clubes no gasten más dinero del que tienen a la hora de confeccionar sus plantillas. Este mecanismo es pionero en el fútbol europeo y su finalidad es garantizar la sostenibilidad económica de los equipos, fomentar la competencia leal y evitar situaciones de endeudamiento descontroladas.

El mecanismo referente en Europa recibe el nombre de límite salarial de una forma informal. El nombre original es Límite de Coste de Plantilla Deportiva (LCPD). Su finalidad es marcar la cantidad máxima que se puede gastar un club en su plantilla deportiva a lo largo de toda la temporada. Hay personas que consideran que este método económico solo incluye el salario de los jugadores y el cuerpo técnico. Sin embargo, incluye más aspectos: Salarios fijos y variables de futbolistas y cuerpo técnico, las amortizaciones de los fichajes, las primas colectivas, los costes de la cantera, las comisiones de los agentes y la seguridad social de los empleados del club.

El LCPD se basa en una estimación que hace LaLiga a todos los clubes en el mes de julio, de forma individual y privada. El organismo del fútbol profesional establece las cantidades basándose en la diferencia que hay entre los ingresos presupuestados por el club y sus gastos no deportivos estructurales, incluyendo el servicio de la deuda previsto.

Por su parte, el control financiero de LaLiga es un sistema integral que tiene la labor de supervisar de forma continua las finanzas de los clubes a lo largo de la temporada, validando los presupuestos mediante un análisis de la documentación presentada al organismo. Además, la LFP (Liga de Fútbol Profesional) exige la presentación de información financiera de una forma detallada e incluye una normativa muy estricta con una serie de reglas acerca de las inscripciones, traspasos y endeudamiento que los clubes deben cumplir, según apunta Isaac Fouto.

Gracias al límite salarial y el control financiero de LaLiga se ha conseguido que todos los clubes partan en igualdad de condiciones, tal y como señala Isaac Fouto. Bien cierto es que hay entidades que gozan de mayor capital económico, pero eso no le permite gastar más dinero del que tiene. Un claro ejemplo es el Real Murcia, quien en la temporada 2013/14, a pesar de haber acabado la temporada en puestos de fase de ascenso a Primera División, acabó descendiendo a Segunda División B a causa de impagos a sus trabajadores. Por ello, Javier Tebas, presidente de LaLiga, buscó desde el primer día un fútbol profesional más equilibrado, en donde el éxito deportivo no se base en un endeudamiento irresponsable, sino que el mérito sea en el terreno de juego.

El mercado de fichajes.

Los mercados veraniegos sirven para confeccionar la plantilla basándose en las salidas de sus jugadores y las necesidades que surgen en el curso pasado. Muchas veces, los mercados invernales representan la última oportunidad para que los técnicos y directores deportivos acierten con los fichajes de los nuevos futbolistas y cumplan con los objetivos marcados para la campaña.

Aun así, un mercado bueno no te garantiza una excelente temporada y viceversa. Un ejemplo claro es el CD Mirandés este verano, quien tuvo que suspender un partido de pretemporada ante la falta de jugadores. Muchos eran los que incluían al equipo jabato en sus quinielas del descenso, e incluso, algunos de ellos como colistas, tal y como apunta Ángel Garraza, periodista en el Correo de Miranda de Ebro. Sin embargo, el club burgalés está realizando su mejor temporada en el fútbol español y, además, está luchando de tú a tú con los equipos más grandes de la categoría para subir a Primera División. Por ello, la labor de una dirección deportiva es muy importante, además de saber dar con la tecla en el terreno de juego.

Con las regulaciones económicas de LaLiga, los mercados se han convertido en una partida de ajedrez. Los únicos equipos que no participan en este juego son el FC Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid. Sus presupuestos les permiten acudir al mercado internacional para reforzar sus plantillas y pelear por ser el mejor equipo del mundo. Sin embargo, el resto de los clubes tanto de Primera División como de Segunda División se ven en la situación de recurrir al mercado nacional, tal y como apunta Jaime Mateos, periodista en Radio Marca.

Los mercados de fichajes son la mejor demostración para reflejar la gran diferencia económica que hay entre las dos principales categorías del fútbol español. El interés en ambas divisiones es el mismo, el mercado de agentes libres, el cual está formado por jugadores que se encuentran sin equipo o que acaban contrato con un club, pero no van a renovar. Por poner un ejemplo, si el Sevilla FC y el Real Zaragoza tienen como objetivo al mismo futbolista, lo más normal es que el profesional se decante por el equipo de mayor categoría, ya que la oferta económica será mayor. Por ello, los meses tanto de verano como de invierno se convierten en una guerra constante por lograr fichajes al imponerse a varias entidades.

Por otro lado, también está el efecto dominó. El efecto dominó consiste en el fichaje de un jugador de Segunda División por parte de un club de Primera División. Sirva, por ejemplo, el fichaje de Peque al Sevilla FC. La temporada pasada, Peque era jugador del Racing en LaLiga Hypermotion. El futbolista vivió una temporada muy dulce al anotar 18 goles y ser el mejor jugador de la temporada en Santander. Sus actuaciones le valieron para que el equipo andaluz pusiera los ojos en él. El Sevilla pagó la cláusula de compra de Peque, una cantidad de 5 millones de euros. El equipo cántabro perdió a un jugador, pero gracias a ese dinero pudo adquirir en propiedad a dos jugadores importantes como Juan Carlos Arana y Andrés Martín, ambos jugadores estuvieron cedidos y el objetivo del club era mantenerlos, tal y como explica Óscar García Mayo.

En el caso del Racing de Santander, estas operaciones le han servido para formar un equipo para pelear por el ascenso a Primera División. Pero, la otra cara de la moneda es el Racing de Ferrol. El equipo ferrolano vendió a sus jugadores más importantes, Carlos Vicente e Iker Losada, al Deportivo Alavés y el Real Betis Balompié, respectivamente. Sin embargo, esa cantidad económica no ha sido bien invertida hasta tal punto de perder la categoría y decir adiós a la Segunda División al final de la campaña, según exclama Raúl Villares, periodista en Radio Galega.

El efecto dominó está muy presente de Primera División a Segunda División, pero también de la categoría de plata a la de bronce del fútbol español. Un ejemplo claro es el Racing de Santander, que se hizo con los servicios de Javi Castro, quien había descendido a Primera Federación el curso anterior con el Alcorcón. Por ello, no solo es muy importante acertar en los despachos, sino que también es fundamental dar con la tecla en el terreno de juego para no llegar con urgencias al mercado invernal.

La aparición de los fondos CVC.

2021 fue un año que marcó un antes y un después en el fútbol español. LaLiga y el fondo de inversión CVC Capital Partners llegaron a un acuerdo para crear "LaLiga Impulso". Este proyecto consiste en una inyección económica sin precedentes en el fútbol profesional con una destinación de 2.000 millones de euros a los clubes tanto de Primera como de Segunda División. El principal objetivo de esta idea es dar una mayor velocidad a los clubes para crecer y modernizarse.

Para los equipos de Segunda División, se ha convertido en una gran oportunidad. Si bien es cierto, los fondos CVC tienen un mayor impacto en los clubes más modestos de la categoría con respecto a las entidades más históricas, tal y como apunta Javier Lainez. Sirva, de ejemplo, que para el CD Eldense tiene una mayor importancia esta cantidad económica que el Real Zaragoza, ya que el capital económico, los recursos e infraestructuras son menores.

Hay aficionados que consideran que estas cantidades de dinero ayudan a los equipos a fichar nuevos jugadores, pero lo cierto, es que su influencia en el mercado de fichajes es mucho menor de lo que se cree. La regulación de LaLiga exige que el 70% de la cantidad esté destinada a la inversión de infraestructuras y activos estratégicos, así como la modernización de los estadios, las ciudades deportivas o la digitalización en las redes sociales. Con un 15% de los fondos CVC, los clubes pueden emplearlo para fortalecer sus plantillas, con el objetivo de inscribir jugadores, aunque cuenta con limitaciones para evitar el endeudamiento de los clubes. Y, por último, resta un 15% que tiene la finalidad de aliviar la carga financiera de los clubes, saneando las cuentas y permitiendo a las entidades tener una mayor estabilidad económica a largo plazo.

Estas cantidades de dinero no son algo que se dé a los clubes gratis. El acuerdo con CVC implica que las entidades deben ceder, durante 50 años, cerca del 8-9 % de los ingresos por derechos audiovisuales. Al comienzo de este proyecto, todos los equipos estaban de acuerdo con LaLiga, salvo el FC Barcelona, Real Madrid y Athletic Club de Bilbao, quienes creían que la idea nacía con la idea de incrementar las deudas de los clubes. Sin embargo, se ha visto cómo estos fondos han permitido, en especial, a los clubes de Segunda División dar un salto cualitativo en sus gestiones o infraestructuras, dejando atrás las operaciones con presupuestos muy limitados, según informa Isaac Fouto.

Por otra parte, los fondos CVC han conseguido reducir la gran brecha histórica que ha habido siempre entre las dos categorías principales del fútbol español, tal y como apunta Eduardo Cubiles, economista. Es cierto que esa diferencia nunca va a desaparecer, pero esta ayuda ha permitido a los clubes de LaLiga Hypermotion ser más competitivos hasta el punto de luchar por ascender a la élite. Echando un ojo a la cantera, cabe destacar que estas cantidades de dinero también ayudan a las entidades deportivas a atraer nuevos talentos a sus canteras y mantener a sus grandes estrellas hasta llegar al primer equipo, como es el caso del Villarreal CF, tal y como apunta Juanfran Roca, periodista en el Periódico Mediterráneo.

Y, por último, LaLiga ha dado la oportunidad de tener una sostenibilidad a largo plazo a los clubes de Segunda División, tal y como informa Isaac Fouto. Habiendo cambiado la gestión de los clubes a un modelo mejor, lo cierto es que acertar en el uso de los fondos CVC puede establecer unas bases en los clubes. Esto significa que los equipos han pasado de ser muy dependientes de los resultados deportivos en el corto plazo a convertirse en organizaciones más sólidas en el aspecto financiero.

Una liga de masas.

Pedro Nieto, comentarista LaLiga Hypermotion: "Los clubes han crecido en todos los aspectos, dentro del campo, fuera del campo, a nivel social, marketing, etc".

"La gente tiene muchas ganas de fútbol", cita Óscar García Mayo, periodista de la Cadena Ser y el Diario AS en Cantabria. La Segunda División ha cambiado en el aspecto deportivo y económico. Pero, para que esto haya ocurrido, ha tenido que existir una revolución en el ámbito social. Uno de los tópicos del fútbol es mencionar a las aficiones como el jugador número 12. Puede ser que los jugadores y los cuerpos técnicos pequen, en algunas ocasiones, de ser tan románticos como repetitivos. Pero, no es ninguna mentira.

Los clubes no son nadie sin su afición. Y los aficionados no son nadie sin sus colores. Se podría definir como una relación de necesidad mutua y equilibrada, en la que cada parte aporta un 50 %. En Primera División, lo más frecuente es ver los mejores estadios del país, con las últimas reformas y las gradas cubiertas de sus fieles seguidores. Tal y como apunta, Loren Castro, director de Radio Sporting, el aficionado lo perdona todo. Y, eso mismo también ha ocurrido en la Segunda División, aunque el camino ha sido más largo de recorrer.

Cogiendo los datos de asistencia total en Segunda División de la temporada 2014/15 y del pasado curso, hay una diferencia de casi un millón de espectadores. Aunque las cifras están expuestas en la gráfica, también refleja todos los cambios que ha tenido que hacer LaLiga para dar mayor visibilidad a la categoría de plata. En el mundo del marketing, la estrategia adoptada por Javier Tebas, presidente de LaLiga, ha sido contar con un producto, darle un mayor valor del que tenía hasta la fecha y darle un envoltorio más vistoso e interesante, según explica Pedro Nieto. Por resumirlo de forma breve, la Liga de Fútbol Profesional ha sabido vender muy bien el producto de LaLiga Hypermotion.

Incluso, el nombre de la competición es el correcto. El impacto social ha sido tan grande que en las redes sociales se conoce más a la categoría por "LaLiga de las Hypertensiones". Un juego de palabras que da un toque más humorístico a la competición, pero que también refleja lo que supone tener a un equipo en dicha división. Pero, lo cierto, es que hay varios motivos que explican el crecimiento social.

En primer lugar, la Segunda División es más seguida ahora que hace 10 años, ya que en la actualidad es muy fácil ver todos los partidos de cada jornada, pero hace una década tan solo se podía ver uno cada fin de semana, salvo que acudiesen a un campo de fútbol. Esto hace referencia al impacto de los derechos audiovisuales y las televisiones.

Hace una década, los estadios grandes estaban en Primera División. En la actualidad, LaLiga Hypermotion ha ido juntando los campos del Racing, Sporting de Gijón o Real Zaragoza para aumentar los datos de espectadores. Los estadios se están modernizando y, además, estos clubes cuentan con buenas aficiones y grandes infraestructuras. Y, por último, pero no menos importante, la gente ha sabido dar valor a acudir a los estadios tras la pandemia del Covid-19. De ahí viene que el aficionado tenga tantas ganas de fútbol, de que llegue el sábado o el domingo para juntarse con sus amigos, comer antes del encuentro, olvidar los problemas del día a día y de disfrutar de 90 minutos de fútbol, tal y como explica Héctor Antonio Ruiz.

Por otro lado, el crecimiento a nivel social ha sido tan alto en los últimos años que Panini, la marca referente de cromos ha logrado lanzar una colección sobre LaLiga Hypermotion. El hecho de tener un gran seguimiento, acompañado de equipos de la infancia de muchos niños y adultos, la gente enloqueció por comprar el álbum y los paquetes de cromos. Por poner un ejemplo, Santander se convirtió en un caos el primer día del lanzamiento con los quioscos agotando sus existencias tanto de sobres como de álbumes y, la locura era máxima por tener a los jugadores del Racing lo antes posible.

Una serie de buenas decisiones ha generado que en España se hable de la Segunda División, expresa Pedro Nieto. Es evidente que no llega al punto de la máxima categoría, pero el alcance social que ha construido en la última década ha permitido que haya aficionados que se planteen si ver un partido de Primera División o de la división de plata.

La experiencia de un árbitro.

Alfonso Pérez Burrull, ex árbitro de fútbol: "Es la categoría más bonita de arbitrar porque tienes mucha menos repercusión mediática. Es como más anónimo el arbitraje y cuando tú pitas en segunda siempre pitas con la aspiración de llegar a primera".

Alfonso Pérez Burrull es una de esas personas que conocen la Segunda División de primera mano. Comenzó a seguir la categoría en su etapa arbitral y, en la actualidad, alejado del silbato y de las tarjetas, se declara ser un aficionado más: "Yo la he seguido primero cuando me tocaba arbitrar, hace ya tiempo y luego la he seguido pues es con el Racing", confiesa.

Pérez Burrull considera que la Segunda División ha experimentado un cambio significativo en los últimos 10-15 años, alineándose con la evolución general del fútbol. Destaca dos aspectos clave: el incremento del nivel físico y, en consecuencia, una mayor igualdad. "Yo creo que, como el fútbol en general, ha cambiado mucho a nivel físico y sobre todo creo que ha cambiado, que se ha igualado mucho la competición", afirma. Dicha igualdad señala estar en la gran mayoría de los encuentros y se deciden por pequeños detalles, a pesar de que se ven las caras el segundo y el último clasificado.

Alfonso Pérez Burrull cuenta con una trayectoria envidiable, arbitrando durante muchas temporadas en Primera División e incluso en competiciones europeas. Sin embargo, su camino por los campos de España comenzó en Segunda División, en la que estuvo dos campañas antes de dar el salto a la élite del fútbol español. A pesar de que su estancia en la categoría de plata, el ex árbitro tiene una definición para la competición: "Es la categoría más bonita de arbitrar porque tienes mucha menos repercusión mediática... es como más anónimo el arbitraje y cuando tú pitas en segunda siempre pitas con la aspiración de llegar a primera", explica.

En lo que se refiere al ambiente, Alfonso Pérez Burrul prefiere arbitrar en estadios con más público. Señalar que cuanta más gente haya, más ambiente, más ruido, es mucho mejor para el árbitro, ya que le motiva más. Mientras tanto, a los campos con menos afluencia de público les falta algo de chispa. Durante sus años en Segunda División, había estadios grandes, como el caso de El Sadar, el campo de Osasuna, pero también los había más pequeños. Sin embargo, el colegiado cántabro señala que en la actualidad los estadios de Segunda División están casi todos llenos.

Haciendo una comparación entre su época con la actual, reconoce la mejora en la preparación de los árbitros, pero también señala un cambio inducido por la tecnología: "Probablemente, el árbitro de ahora, tal como lo veo yo, está mucho mejor preparado a nivel técnico, a nivel físico, pero también creo que hay mucha de mucha más Yo le llamo tecnocracia aplicada al arbitraje. Hay mucho más reglamento en la mano y menos reglamento en el prado".

Para Alfonso Pérez Burrull, la Segunda División es la competición más atractiva que hay, dada de su igualdad durante las 42 jornadas: "Es más atractiva, una competición que tiene tantos equipos, en tan pocos puntos durante toda la liga es lo más atractivo que puede haber para el espectador, para las aficiones, para vender el fútbol y para todo", reconoce. Por último, señala que uno de los mayores alicientes de la categoría es la incertidumbre y la posibilidad de que cualquier escuadra pueda conseguir un resultado mayor del fijado a principio de temporada.

Una línea divisoria entre el cielo y el infierno.

La temporada 2024/25 de la Segunda División ha recogido un dato histórico. De los 22 clubes que conforman la categoría, tan solo hay cuatro que no saben lo que es estar en Primera División al menos una campaña. Este hecho también habla muy bien del crecimiento deportivo, económico y social que sigue experimentando la categoría de plata.

El 1 de julio siempre es el comienzo de una nueva temporada. Para esa fecha, todos los clubes saben quiénes van a ser sus rivales durante los próximos 12 meses. Tres equipos bajan de Primera División con el objetivo de regresar a la élite lo antes posible. Cuatro ciudades ascienden desde la Primera Federación para mantenerse y consolidarse en el fútbol profesional. Y, luego, están todos esos clubes que continúan peleando por sus sueños o que se quedaron a las puertas de subir.

Durante las últimas temporadas, se ha visto cómo a los equipos recién descendidos de Primera División les ha costado adaptarse a la nueva categoría, dada la exigencia e igualdad que hay. Dada la equidad de la división, ver a 13 aspirantes al ascenso se ha convertido en una costumbre. La parte negativa es que son demasiados equipos para tan solo tres plazas de ascenso, lo que acaba convirtiendo a la competición como un viaje de 42 jornadas. Además, siempre hay un equipo que no está en las quinielas por subir y se acaba apuntando a la fiesta, como el CD Mirandés y la SD Huesca en el presente curso. ¡Como si fuesen pocos!

Hay entidades, como el Real Zaragoza, que siempre están en las quinielas por subir, porque así se lo exige la historia. Pero, la realidad es que no tardan muchas jornadas en confirmar que no están preparados para pelear por el premio más bonito de la categoría. Y, en el otro lado de la clasificación, se encuentran aquellos clubes que saben que van a sufrir por mantener su plaza en el fútbol profesional, pero a la vez, sueñan con hacer disfrutar a sus aficionados en la zona más noble de la tabla.

Por ello, LaLiga Hypermotion se ha convertido en una línea divisoria entre el cielo y el infierno. Como si de dos puertas se tratase. Una entrada al cielo, en la que todos quieren entrar, y una salida al infierno de la que nadie quiere acudir. Al final de cada temporada, y de forma inevitable, tres clubes solo consiguen el ascenso y cuatro acaban perdiendo la categoría. Pero, lo más bonito del camino es que hasta la última jornada decir quién va a subir y bajar al 100 % se ha convertido en un pronóstico y no en una realidad.



Parte II: Los nostálgicos.

El cansancio de tanta nostalgia.

Para la temporada 2024/25, el destino quiso que en la Segunda División se juntaran muchos equipos y aficiones nostálgicas. Esos gigantes dormidos que marcaron una época por España y Europa, pero no viven su mejor momento en la actualidad. Hay clubes que creen que por el escudo y la camiseta que representan deben marcarse como objetivo el ascenso a Primera División. Sin embargo, cada temporada se convierte en un momento de frustración al verse más lejos de las metas marcadas.

Padres y abuelos han visto los mejores años de su club. Sus hijos o nietos no han tenido esa fortuna. Ellos son los encargados de contarles las tardes y noches mágicas que sus equipos les han regalado. Pero, esas historias cargadas de pasión y emoción esconden una gran nostálgica de volver a vivir días mágicos de fútbol.

Gijón o Zaragoza son ciudades que llevan muchos años pasándolo mal en Segunda División. Ellos consideran esta categoría como un infierno, porque por mucho que intentan salir de ella no pueden cumplir con sus objetivos. A Coruña es una ciudad que ha visto al Deportivo ganar una liga y copas. Santander y Oviedo han visto a sus equipos en las catacumbas de Segunda División B y Tercera División.

Todos estos equipos lo han pasado mal. Algunos de ellos siguen viviendo una pesadilla que parece no tener fin. La pertenencia a la Primera División les hace desear objetivos que no están preparados. Algunos aficionados mencionan que hay clubes que merecen saber lo que es la Segunda División B para dar un baño de humildad. Pero nada más lejos de la realidad, quien sabe lo que es estar en ese pozo, no se lo desea ni a su peor enemigo. Sin embargo, y ante la imposibilidad de lograr ascensos, los fantasmas del descenso cada vez son mayores para estos clubes.

Un Real Zaragoza sin rumbo.

Javier Laínez, periodista Radio Marca Zaragoza: "Cuando el Zaragoza baja, hace ya 12 años, aquí se decía que el ascenso no se iba a celebrar, ni siquiera el año siguiente o en tres años. Los ascensos no se celebran en Zaragoza".

El Real Zaragoza es uno de esos equipos que ha logrado grabar a fuego su nombre en la historia del fútbol español. Nunca ha ganado una liga, pero en las vitrinas de La Romareda - la casa de los zaragocistas - hay Copas del Rey y una Recopa de Europa. Su himno recoge la frase "azul y blanco es el color del campeón", pero poco queda de esos años de éxito. Javier Laínez, periodista de Radio Marca Zaragoza, define al club aragonés como una máquina de autodestrucción.

Javier Laínez es uno de esos periodistas que se han visto en la situación de cubrir la Segunda División tras un descenso de Primera División. En el año 2013, el Real Zaragoza perdió la máxima categoría y, hasta la fecha, no ha logrado regresar: "no me quedó más remedio ya que, el Real Zaragoza descendió a esta categoría y también tuvimos la buena noticia en Aragón de que subió la Sociedad Deportiva Huesca a segunda división". El cuadro aragonés, históricamente, es un equipo de la élite, por lo que los aledaños de La Romareda tenían un poco olvidada la división de plata.

En la actualidad, el Real Zaragoza es una de las mejores voces para hablar sobre el cambio de la Segunda División al estar 12 años consecutivos. Para Javier Laínez, la competición ha mejorado mucho durante la última década. Atribuye esta mejora a una "profesionalizando cada vez más, la existencia de garantías económicas que hacen que los futbolistas en segunda división pues eh cobren sus contratos, no como sucedía hace muchos años", y la "irrupción de ciudades importantes en la geografía española". Esta profesionalización ha llevado a una igualdad creciente: "cada vez está todo más igualado entre primera y segunda y los equipos que bajan tampoco hay tanta diferencia con los equipos que están ya en segunda división".

Por otra parte, el Real Zaragoza es una de las mejores definiciones de gigante dormido en el fútbol español. Su etapa en Segunda División tuvo un comienzo, pero parece no tener un final. Tal y como señala Javier Laínez, a diferencia de épocas anteriores donde en un año volvía a ascender porque tenía un potencial económico y además bajaba una categoría en la que el resto de los equipos no tenían esa estructura tan profesional de primera división como tenía el Real Zaragoza, ahora se encontró con equipos que están muy profesionalizados en segunda división y que la igualdad es máxima. Por lo tanto, con explicaciones como esta, puede quedar reflejado como la categoría de plata ha aumentado su exigencia con el paso de los años.

Sin embargo, el gran problema del Real Zaragoza durante las últimas décadas ha sido su gestión. Laínez la califica como nefasta. El club aragonés contaba con una deuda elevada y el control financiero limitó la capacidad de fichar por encima de sus posibilidades, tal y como apunta el periodista. Si es cierto, el equipo de La Romareda puede hablar de mala suerte durante estos años.

Javier Laínez recuerda el 2020 como el año en el que el Zaragoza iba lanzado a Primera División y el único que le pudo frenar fue la pandemia del Covid-19. Aun así, el periodista considera que el momento en el que el equipo maño tocó fondo fue cuando perdió 6-2 con la Llagostera y se quedó sin promoción de ascenso.

En la actualidad, el Real Zaragoza está haciendo las temporadas muy largas para sus aficionados. Ni la afición ni el propio Laínez se pueden explicar por qué empieza como un tiro el equipo y en octubre comienza a caerse como un castillo de astillas. A pesar de la complicada situación deportiva del club, para Javier siempre hay que incluir al cuadro maño en las quinielas por el ascenso por el peso de la historia.

En cuanto a la afición, Javier Laínez ha hecho una similitud con la afición del Valencia: "La afición zaragocista es descrita como súper exigente, muy parecida a la de Valencia, por ejemplo, y vive en una montaña rusa de ilusión, luego de esperanza". No todas son malas noticias para el club maño. La Romareda sigue presentando buenas entradas cada fin de semana, y, cada vez, es más habitual ver a más niños en el estadio animando al equipo de su ciudad. Tal vez, esos jóvenes hayan escuchado las historias de sus padres y abuelos y sueñan con volver a vivir las tardes de gloria del temido Zaragoza.

Esos recuerdos de padres y abuelos son imborrables, pero están generando demasiada nostalgia entre la afición. Tal y como indica Javier Laínez, la gente se está cansando de ser tan nostálgica. Sin embargo, esto no supone un problema para seguir creyendo en que algún día verán esta pesadilla terminar y volverán las tardes y noches de Primera División a Zaragoza.

Vuelven las noches mágicas de Riazor.

Luis de la Cruz, periodista del Diario AS A Coruña: "Hoy en día el porcentaje de gente joven que socia es una barbaridad, o sea, todos los chavales de Coruña son prácticamente socios, tiene ahora mismo tiene 30 000 socios".

Alejandro Ríos es uno de los muchos aficionados al Deportivo de La Coruña repartidos por España. Vive en Santoña, una villa marinera de Cantabria, pero la mitad de su sangre es gallega. Concretamente, de Melide, un pueblo de la provincia de A Coruña que llega a los 7.500 habitantes. Nació en los últimos coletazos del SuperDépor, pero a sus 21 años, le ha tocado ver más veces a su equipo en Segunda División e incluso cuatro temporadas consecutivas en Primera RFEF.

Alejandro es un claro ejemplo de fidelidad a su club. En los momentos más complicados estuvo, y, para él, regresar al fútbol profesional fue una liberación tras cuatro años muy duros. No puede ir todas las semanas a Riazor a ver al Deportivo, pero la única vez en toda la temporada que se puede escapar se acaba convirtiendo en el partido más especial para él. Está acostumbrado a no perderse ningún encuentro por la televisión, pero para él, es inevitable el deseo de querer vivirlo en tierras gallegas.

El mismo camino que Alejandro Ríos siguió Luis de la Cruz como periodista. Antes del descenso a Segunda División en 2010, el corresponsal del Diario AS en A Coruña seguía la categoría de plata por los equipos gallegos que estaban compitiendo en dicha división: Celta de Vigo o el Racing de Ferrol. Tal y como apunta el propio de la Cruz, su seguimiento se intensificó para él cuando el camino del deportivo le llevó a segunda.

Luis de la Cruz considera que la Segunda División ha mejorado, tiene mucho más impacto, se sigue mucho más, ha subido yo creo que el nivel de competitividad de los equipos. En gran medida, señala que un factor importante han sido los problemas económicos de los clubes: "Esta transformación se debe, en parte, a los agujeros económicos de clubes ricos que se han hecho caer a una división que tradicionalmente a lo mejor pisaban de casualidad".

Además, considera que el Deportivo de La Coruña ha sido uno de esos clubes que ha pagado los excesos del pasado. Luis de la Cruz expone como ejemplo el Deportivo que ascendió el mismo año con una plantilla de Primera División, pero la segunda vez supuso una caída libre. Sin embargo, después de saber qué significa estar fuera del fútbol profesional, el periodista considera que el drama real es estar fuera de las máximas categorías del fútbol español.

Luis de la Cruz asegura que la gestión de los clubes ha mejorado, pero por ser una obligación. Exponiendo el caso del Deportivo de La Coruña, pasó de un modelo donde el capital estaba repartido entre los socios a uno donde, tras la intervención de Abanca como mayor acreedor, el 99,89% de las acciones pertenecen a Abanca, tal y como señala el periodista.

La afición del Deportivo de La Coruña es un claro ejemplo de fidelidad. A pesar de haber estado varias temporadas alejadas del fútbol profesional, la masa social ha seguido apoyando al equipo como el primer día. Muchos de sus aficionados no estaban acostumbrados a ver a su equipo fuera de Primera División, pero los descensos no les hicieron abandonar el barco. Luis de la Cruz señala que, a pesar de los años complicados, el número de aficionados y socios ha seguido aumentando hasta llegar a la cifra de los 30.000, siendo, cada vez más, jóvenes. Durante los últimos años, hacerse abonado del Deportivo es muy difícil, por lo que la cola de espera también es larga. Este fervor se traduce en una asistencia masiva a Riazor, incluso con precios elevados.

Esta temporada, el club gallego no va a poder subir a Primera División. Pero, con la permanencia ya asegurada, el Deportivo de La Coruña seguirá su camino en busca de volver a ser quién es y devolver en el terreno de juego toda la fidelidad que le ha dado su afición en los peores momentos de su historia reciente.

La ilusión regresa a Santander.

Al Real Racing Club y su afición les persigue una ilusión: regresar a Primera División 13 años después. En las últimas décadas, Santander ha demostrado ser una ciudad muy futbolera. El equipo cántabro nunca ha levantado ni una liga ni una copa. Cuando más cerca estuvo de ser campeón, fueron eliminados de dos semifinales de la Copa del Rey. Y, cuando parecía que cogía el avión de Europa, aterrizó a la realidad antes de lo deseado.

El Racing ha regalado a su afición grandes momentos, pero también ha sufrido tormentas. Hubo una tormenta tan fuerte que el club estuvo muy cerca de dejar de latir en la UCI. Pero, ahí estaba su afición para impedir que un club centenario se apagase. La última década de la entidad cántabra la ha pasado más tiempo en Segunda División B que en el fútbol profesional, dada su inestabilidad económica.

El año 2022 supuso un antes y un después para el club al regresar a Segunda División dos años después de su descenso tras la pandemia del Covid 19. Ni siquiera los más optimistas creían lo que iban a vivir los próximos años. Porque el primer año lo pasó muy mal en la categoría de plata, pero acabó asegurando la permanencia con varias jornadas de antelación. Pero, esto no hubiera sido posible sin el apoyo de la afición, el compromiso de los jugadores y una persona, José Alberto.

José Alberto cogió las riendas del banquillo del Racing para salvar al equipo. Él siempre ha mostrado su deseo de entrenar en Primera División. Gracias a esa ambición, este hombre metódico ha devuelto la ilusión a un club y una ciudad. Hacía tiempo que Santander no soñaba en grande, y las dos últimas temporadas el sueño sigue presente.

El curso pasado, el Racing se quedó a las puertas de disputar la fase de ascenso a Primera División. Esta campaña, el equipo está peleando junto al Elche y el Levante por ascender de forma directa a la élite. No está claro si se acabará logrando el premio más grande, pero el club ha dado un cambio radical y, no solo en el ámbito deportivo.

En el aspecto comunicativo, el Racing había tendido a tener un perfil más enfadado en las redes sociales, mientras que ahora ha salido de la línea tradicional para innovar y conectar con su afición. Los Campos de Sport de El Sardinero, la casa de los racinguistas se ha vuelto una olla a presión semana tras semana al albergar más de 21.000 aficionados. La campaña de abonados del presente curso ha sido un éxito, llegando a la cifra de los 18.000 socios, la cifra más alta en su historia en Segunda División.

La venta de Pablo Torre al FC Barcelona o la de Peque al Sevilla han sentado las bases para confeccionar un equipo que quiere subir. Pasar por Segunda División B ha generado que la afición del Racing considere que históricamente es un equipo de Primera División, pero la plaza se la tiene que ganar en el terreno de juego. Los años de tirar el dinero por la ventana y desaprovecharlo ya quedaron en el pasado. En la actualidad, la directiva del club tiene claro que no se va a gastar más dinero del que no tienen.

El proyecto a largo plazo sigue siendo ascender a Primera División. La realidad es que no se sabe si será este año, el que viene o dentro de cinco. Pero, tanto el club como la afición saben que están yendo por el camino correcto y dando pasos a pasos para volver a brillar y sufrir permanencias en Primera División.

Un Sporting de Gijón sin levantar la cabeza.

Borja Fernández, periodista de Radio Marca Asturias: "Por suerte o por desgracia aquí en Gijón en el Sporting nos hemos acostumbrado a seguir la segunda división".


El Real Sporting de Gijón es otro de esos clubes grandes que están dormidos. Es considerado como uno de los equipos más históricos del fútbol español, pero eso no le ha servido para salir de la Segunda División. Descendió en el año 2017 y, desde ese momento, ningún jugador ni entrenador ha podido devolverlo a la máxima categoría.

Loren Castro, director de Radio Sporting, asegura que comenzó a seguir la Segunda División a finales del siglo pasado, coincidiendo con un descenso del Real Sporting a la división de plata. El mismo camino continuó Borja Fernández, periodista de Radio Marca Asturias.

Desde su último descenso en 2017, el Sporting ha jugado tan solo dos veces la fase de ascenso, cayendo eliminado en ambas en la primera ronda. Junto a estos tropiezos, hay que destacar cada una de las campañas en las que el equipo rojiblanco ha tratado de hacer los deberes y verse incapaz de comprar un billete para la promoción. En algunas ocasiones, no sólo no ha conseguido alcanzar los objetivos, sino que ha coqueteado con el descenso a Segunda División B.

Cabe destacar que el Real Sporting de Gijón es uno de los clubes que no sabe lo que es estar fuera del fútbol profesional ni una sola temporada. A pesar de los malos momentos, la afición nunca ha dejado de lado a su equipo.

Tal y como apunta Borja Fernández, en Gijón se respira sportinguismo. Además, destaca la fidelidad de la afición ante los elevados precios de los abonos: "El Sporting tiene de los abonos más caros de la segunda división que año tras año los suben, los abonos, pero no bajan de los 23 000 socios". Por otro lado, cuando paseas por Gijón un lunes, ya sabes si el equipo asturiano ha ganado o ha perdido, ya que se puede ver en el rostro de la gente y en el ambiente de la propia ciudad.

La afición del Real Sporting de Gijón tiene mucha nostalgia. Sobre todo, de la época liderada por Quini y peleaban las ligas al Real Madrid y al FC Barcelona. Sin embargo, son conscientes de que no se puede vivir de la historia, pero en los malos momentos, a veces, es mejor recordar las tardes en que fuiste feliz para olvidar el presente. A pesar de tantos recuerdos y de esa necesidad por volver a Primera División, la afición asturiana sigue creyendo que algún día la balanza caerá de su lado.

El barro hizo muy fuerte al Real Oviedo.

Hace varias temporadas que el Real Oviedo presentó su candidatura para volver a Primera División. Más de dos décadas han pasado desde que el equipo carbayón estuvo, por última vez, en la élite del fútbol español. Sin embargo, desde ese año 2001 hasta el 2025, lo cierto es que el equipo de la capital de Asturias ha caído en las catacumbas para volver a renacer de sus propias cenizas.

Disputó muchas temporadas en Segunda División B e incluso en Tercera División. Estuvo muy cerca de desaparecer en dos ocasiones. Y, a pesar de eso, el Real Oviedo se levantó y fue dando golpes de autoridad encima de la mesa hasta el punto de volver a pelear por regresar a Primera División. Desde el año 2015, el equipo carbayón ha logrado mantenerse en la categoría de plata hasta el punto de entrar en muchas quinielas por lograr el ansiado ascenso.

Parecía que el año pasado podía ser la temporada definitiva al llegar a la final de la promoción. Sin embargo, el Espanyol de Barcelona acabó ascendiendo, dejando, de esta forma, al equipo oviedista a las puertas de la gloria. La afición estuvo con la entidad en los mejores momentos, pero nunca le dejó de lado cuando más le necesitaba el club.

Con el paso de las temporadas, el Real Oviedo ha logrado dar un lavado de imagen al Carlos Tartiere, su estadio. Las gradas, poco a poco, comenzaron a llenarse de niños y de jóvenes. En el año 2023, volvió Santi Cazorla, la mayor figura que ha sacado la cantera. Y, en pleno 2025, el objetivo del ascenso sigue estando más que vivo.

Es cierto que la afición se ha vuelto algo más exigente durante las últimas temporadas. El gran motivo es ver que su equipo es capaz de lograr el ascenso a Primera División gracias a una plantilla competitiva y a una buena gestión del club. El Real Oviedo se ha levantado de muchos momentos complicados, pero ninguno como lo fue salir de las catacumbas de Tercera División.

A pesar de todo lo malo vivido, sus años fuera del fútbol profesional dieron una lección de lucha tanto al club como a la propia afición. Cuando se ve a un equipo luchar hasta el último aliento como el Real Oviedo, es sinónimo de saber de dónde has venido y a dónde quieres regresar en el corto plazo. Lo cierto es que no está claro que sea este año el ascenso a Primera División, pero sea o no, el club carbayón está logrando mantenerse en el camino correcto para volver, algún día, a la mesa que le corresponde por escudo, historia y afición.

Un amor eterno a su tierra.

En un mundo en el que, para muchos, lo más importante en la vida es el dinero, siempre hay sitios para los más románticos. Lucas Pérez es uno de ellos. Un jugador que no juega en el RCD Deportivo de La Coruña por millones de euros juega con el corazón. "Su Dépor", como lo define el de Monelos, para él es lo más importante. Un futbolista que sabe lo que es jugar en la liga inglesa, anotar tres goles en un mismo partido de la UEFA Champions League - la mayor competición de clubes a nivel europeo - o haberse hecho un nombre en la Primera División española. Sin embargo, para él lo más importante es haber llevado los colores y el escudo de su ciudad. Eso es algo que los millones de euros no pueden comprar.

Lucas sabe lo que es vivir esas temporadas agónicas, en las que el Deportivo de La Coruña sufría hasta la última jornada por mantener la plaza en Primera División. De niño, le tocó vivir la etapa del SuperDépor, la etapa más dorada del club gallego, soñando con vivir esos años de antaño como jugador profesional. No se pudo hacer realidad, pero tampoco la ausencia de títulos ni los descensos han hecho que el delantero coruñés vea empañada sus tres etapas en el club de sus amores.

La tercera y última etapa en el Dépor es la más especial. Asentado en Primera División y siendo importante en el Cádiz CF, Lucas Pérez no terminaba de ser feliz. Nunca dejó de sonreír en la tacita de plata por jugar día tras día al deporte que más ama, pero el motivo de su tristeza era ver sufrir a su Deportivo de La Coruña. Estancado en el pozo de la Primera RFEF por tercera campaña de forma consecutiva, el niño de Monelos quería volver a casa. Un regreso a Riazor era lo que necesitaba para ayudar y para devolver a su equipo al fútbol profesional. Al primer intento no se le dio, pero en la segunda oportunidad la moneda salió cara.

Ascender con el equipo de tu vida no tiene precio. Para Lucas tampoco, a pesar de bajar dos categorías y de pagar de su bolsillo la mitad de su traspaso para volver a casa. Los jugadores así son los que hacen grande al deporte y al fútbol.

Santi Cazorla y Lucas Pérez tras el Real Oviedo - RC Deportivo de La Coruña. Fuente: Relevo.
Santi Cazorla y Lucas Pérez tras el Real Oviedo - RC Deportivo de La Coruña. Fuente: Relevo.

En su etapa en Inglaterra, Lucas Pérez coincidió con uno de los jugadores más importantes de la historia del fútbol español, Santi Cazorla. Ambos unieron sus caminos para vestir la camiseta del Arsenal en 2016. Pero, lo que ninguno de los dos se imaginaba era que se enfrentarían con el equipo de sus vidas ocho años después.

Pero Santi Cazorla también se ha convertido en un ejemplo de fidelidad y amor hacia los colores de su tierra. Vistió la camiseta de sus amores, la del Real Oviedo, pero en categorías inferiores. Un centrocampista que ha brillado en todos los destinos que ha vivido, tanto en España como en Europa. Con la selección española, cuenta con un palmarés reconocible: dos Eurocopas. Pero, el dinero, los triunfos y los trofeos no han frenado a una persona que quería jugar con el equipo de su vida antes de retirarse.

En 2023, por fin, pudo hacer realidad su sueño de debutar con el Real Oviedo y ante su afición en el Carlos Tartiere. Tiene goles más importantes, pero la diana más especial siempre será ante el Racing de Ferrol en la temporada 2024/25. En una tarde en la que el equipo del Principado de Asturias tenía que ganar ante un equipo en descenso, Santi Cazorla logró anotar, de penalti, su primer gol con la elástica del primer equipo.

Estas historias son las que enamoran al aficionado que siente la magia de este deporte. Y, aunque Lucas Pérez o Santi Cazorla tenían el deseo de volver a casa, en otra época esto no hubiera sido posible. El gran culpable sería el dinero. No porque pedirán cantidades elevadas, sino que sus clubes no podrían inscribirse, aunque cobrarán el sueldo mínimo.

Diez años atrás, el Deportivo de La Coruña mantenía su lugar en Primera División, mientras que el Real Oviedo lograba el ascenso a Segunda División. Pero, aunque ambos clubes llevan diez años en la categoría de plata del fútbol español, no hubieran podido inscribir a sus dos figuras, ya que no se generaban tanto ingresos como en la actualidad. Además de que la gestión de los clubes es distinta, competir en Segunda División resulta más económico para los clubes con respecto a décadas pasadas.


Parte III: Los soñadores

Libertad para soñar.

Además de haber un grupo de nostálgicos en Segunda División, también están los equipos que sueñan con vivir la mejor época de sus vidas. Los soñadores son aquellos clubes que, a base de trabajo y de hacer las cosas bien tanto en el campo como en los despachos, se han ganado el derecho a pelear por lo mismo que los gigantes dormidos.

Esos equipos soñadores saben que no tienen tanta historia ni tantos éxitos como los nostálgicos. Pero, con humildad y trabajo, clubes como el Huesca o el Mirandés están luchando de tú a tú contra equipos más favoritos al ascenso con tal de mantener la ilusión en la afición. No son clubes que están acostumbrados a jugar en Primera División. Incluso, alguno de ellos no sabe lo que es jugar en la élite del fútbol español, pero estos datos no suponen un impedimento para intentarlo hasta el final.

Para los nostálgicos, la historia les dice que tienen que subir a Primera División. Para el Mirandés o el Huesca, ascender a Primera División es considerado como una ilusión, pero nunca como una obligación. Jugar sin la presión del ascenso no siempre sale bien, pero hay clubes que han alcanzado el oro de la máxima categoría del fútbol español a base de trabajar y soñar. Estas entidades no necesitan el favoritismo para ascender. Solo quieren el calor de su gente para seguir viviendo la mejor etapa de su historia.

Un CD Mirandés de época.

Ángel Garraza, periodista El Correo Miranda de Ebro: "La Segunda División la teníamos muy poco vista. Quizás las últimas jornadas para ver quien ascendía a Primera División o quien bajaba a Segunda División B".


En el año 2024, Luck Ra lanzó el tema "La Morocha". Una canción que comenzó sonando en las calles y casas de Argentina, pero que no tardó mucho en llegar a España. Fue una de las canciones del último verano, pero nadie era capaz de imaginarse que su letra acabaría siendo relacionada con un equipo muy humilde de la Segunda División.

La Morocha se ha convertido en todo un himno para el Mirandés y Miranda de Ebro. En Anduva, la casa del equipo rojillo, las victorias siempre van acompañadas de esta canción, produciéndose uno de los momentos de mayor comunión entre equipo y afición. Las semanas van pasando y la Morocha sigue sonando al ritmo que el Mirandés continúa luchando por un sueño, pisar la Primera División. Nunca lo han conseguido, de hecho, es la primera vez que están peleando por el ascenso a la máxima categoría. Pero, esta ilusión no hubiera sido posible sin muchos años de buena gestión en los despachos y en el terreno de juego.

Hasta el año 2012, la Segunda División era territorio desconocido para el Mirandés. Su historia se había forjado en los campos de Segunda División B y Tercera División. Sin embargo, la temporada 2011/12 lo cambió todo. Después de optar al ascenso a la categoría de plata el curso anterior, el equipo de Miranda de Ebro se ganó un hueco en el corazón de muchos amantes del fútbol en España. Pablo Infante era el líder de ese proyecto. Pero detrás de ese jugador talentoso se escondía un banquero, que tenía que ir a la oficina todos los días. El Mirandés logró el ascenso a Segunda División, pero, además, llegó a las semifinales de la Copa del Rey eliminando a tres equipos de Primera División, el Villarreal, el Racing y el Espanyol. No pudo acceder a la final al caer derrotado frente al Athletic Club de Bilbao. Pero, Miranda de Ebro nunca olvidará esa Copa del Rey ni a un San Mamés aplaudiendo a la revelación del torneo.

Hubo dudas hasta el último día sobre la participación del Mirandés en Segunda División. Pero, con la aportación de Miranda de Ebro, logró cubrir el capital que exigía la Liga de Fútbol Profesional. Además, LaLiga dio al Mirandés un año de plazo para amoldar el estadio y sus instalaciones a los requisitos mínimos para jugar en el fútbol profesional. Anduva era un campo muy coqueto para la categoría, pero con el paso de las temporadas, el club ha renovado la infraestructura de su casa, pero sin perder la esencia.

Al mismo tiempo que el Mirandés lograba mantenerse en Segunda División, Miranda de Ebro se nutría del fútbol profesional. Equipos con mucha masa social, ya sea el Racing o el Zaragoza, siempre viajaban a Anduva arropados por 2.000 personas. Además de aumentar los ingresos en la ciudad, Miranda de Ebro también comenzó a ser más conocida en muchos lugares de España.

A pesar de perder la categoría en 2017, el Mirandés solo tardó dos años en regresar a Segunda División. Desde su primer ascenso hasta la actualidad, la gestión del club es un claro reflejo de cómo se deben hacer las cosas bien en el fútbol: No gastar más dinero de lo que no tienes ni prometer a un jugador darle más dinero del que no se le puede dar.

Después de haber llegado a otra semifinal de Copa del Rey, pero caer ante la Real Sociedad en 2019, el Mirandés vive el momento más dulce de su historia. Pero, antes de la calma siempre hubo tormenta y en Miranda de Ebro apretó muy fuerte. El pasado curso, lograron salvar la categoría en la última jornada frente al Amorebieta. Sin embargo, el verano no fue nada sencillo en los despachos de Anduva.

Semanas previas a comenzar la temporada, el Mirandés se vio en la obligación de aplazar un partido de pretemporada ante la falta de jugadores. Esto no solo le hacía ser un favorito al descenso, sino que muchos aficionados incluían en sus quinielas como el equipo que iba a descender siendo el colista. Estos problemas no cambiaron la fe que tiene la cantera del Athletic Club de Bilbao, entre otros, en el Mirandés para ceder a sus jóvenes promesas y adquieran experiencia en el fútbol profesional.

Con una plantilla confeccionada para lograr la permanencia, el Mirandés ha logrado revelarse contra todo pronóstico y dar la sorpresa en la Segunda División. Nadie les ha regalado nada, pero con dos meses y medios de antelación, el equipo de Miranda de Ebro logró certificar la permanencia en la categoría de plata del fútbol español. Pero, además, la afición rojilla está viendo cómo su equipo, semana tras semana, está compitiendo por una ilusión, ascender a Primera División.

Lo cierto es que la presente temporada puede marcar un antes y un después para el Mirandés. Pero, estando en Primera o Segunda División, el modelo de gestión no va a cambiar. Las canteras seguirán apostando por el club de Miranda de Ebro para seguir formando a sus jóvenes promesas, mientras que el club continuará luchando por ser uno de los equipos que compitan en el fútbol profesional.

La SD Huesca no está en la sombra.

Adrián Mora, periodista El Diario de Huesca: "Una frase que se repite mucho en Huesca es que lo peor que le ha podido pasar al club ha sido subir a Primera División".


¿Se imagina que el equipo de su vida asciende por primera vez en su historia a Primera División y piensa que es lo peor que le ha podido pasar? Esta opinión está muy presente entre la afición del Huesca. Los problemas económicos llegaron en el mejor momento deportivo del club. ¿Por qué? Porque la gestión del club no fue la misma que les hizo alcanzar el hito más importante de su trayectoria. En Primera División hubo gente que se volvió un poco loca con el dinero sin seguir la filosofía de no gastar más de lo que tienes. A pesar de los errores, el Huesca logró dar un golpe de autoridad no solo en España, sino también en Aragón.

Históricamente y a nivel nacional, Huesca ha visto como la gloria y los reconocimientos iban para el otro lado de Aragón. Nadie en Huesca niega que el Real Zaragoza ha marcado su propia época por España y Europa. Sin embargo, con el escudo y con la historia no se gana y el Huesca ha sabido superar a su eterno rival a nivel deportivo. Como si se tratase de una rebelión del equipo que sueña con vivir su propia historia dorada frente a un gigante dormido.

2018 fue el año que confirmó quién era el equipo que estaba haciendo bien y mal las cosas. Atrás quedaron los títulos del Real Zaragoza. Mientras tanto, el Huesca regresó a Segunda División en 2015. Sin saberlo, el estadio de El Alcoraz iba a vivir su mejor época. Logró asentarse en Segunda División y en su segunda temporada, el Huesca se citó con la Primera División, aunque sin éxito.

Aquel premio fue jugar una promoción de ascenso, pero a la tercera fue la vencida. Su tercer año en la categoría logró el ascenso de forma directa, mandando al Real Zaragoza a un playoff al que no pudo ascender. En ese momento, Huesca no solo había conseguido un hito histórico, sino que, de manera deportiva, había logrado quitarse esa sombra que España le mantuvo durante muchas décadas.

Su año debut en Primera División acabó en descenso. Sin embargo, gracias a la ayuda del descenso, el equipo regresa a la élite tan solo un año después. Pero, a pesar de los éxitos deportivos, los excesos a nivel económico ya comenzaba a pagarlos caro el Huesca. Su segunda temporada en Primera División fue mejor, aunque no le hizo evitar el descenso.

Tras el segundo descenso, la afición no perdió la ilusión y la confianza en su equipo. "Si nos ha salido bien antes, por qué no ahora" se pensaba en las gradas de El Alcoraz. Sin embargo, y a pesar de contar con la ayuda del descenso, el equipo no aspiró a ser un candidato para el ascenso, teniendo que conformarse con una salvación.

La afición es consciente de quienes son y de dónde vienen, pero tras este mazazo, se dieron cuenta que iban a ver al Huesca de siempre, el que luchaba por mantener la categoría en Segunda División. A la par que El Alcoraz ha ido renovando su infraestructura, el equipo ha logrado seguir en el barco del fútbol profesional, aunque tal vez, pasando algún que otro apuro.

Para la presente temporada, el objetivo principal del club era lograr la permanencia lo antes posible. Con el objetivo cumplido, la ilusión del Huesca es volver a Primera División. No lo consideran una obligación, pero sí una forma de eliminar los nervios del descenso a la ilusión de un nuevo ascenso a la élite.

Por otro lado, la oportunidad que el Huesca está brindando a la afición y a la ciudad puede ser determinante para alcanzar la Primera División. Ascender es muy difícil para todos los clubes, pero este año, en el caso de no lograr el ascenso, puede servir como un antes y un después para ver más cerca el regreso a la máxima categoría.

Un Racing que hizo soñar a Ferrol.

Raúl Villares, periodista en Radio Galega: "El Racing de Ferrol es el equipo que más veces ha participado en Segunda División si haber jugado en Primera División".


En apenas un año, el Racing de Ferrol ha pasado de ilusionar a Ferrol a estar condenado al drama del descenso a Primera RFEF. Aunque la primera parte del camino fue bonito, como si de un cuento de hadas se tratase, el final ha sido el más amargo. Raúl Villares, periodista en Radio Galega, comenzó a seguir la Segunda División hace 25 años, aproximadamente, tal y como expresa. El motivo del seguimiento es la actualidad del equipo ferrolano.

Villares señala la modernización que ha sufrido el Racing de Ferrol en su etapa actual en Segunda División con la de hace 25 años: La modernización afectó profundamente. "La segunda división se profesionalizó hasta tal punto que, por poner un ejemplo, el staff técnico del Racing Club de Ferrol en segunda división el año 2000 era un entrenador, un segundo entrenador, un preparador físico, un fisio y un médico. Hoy en día, sin un readaptador, sin un segundo preparador físico, sin dos fisios, sin un médico, sin los analistas y hasta quizá más ayudantes, un estado no se mueve".

El Racing de Ferrol es el club de España que más veces ha militado en Segunda División sin llegar a jugar en Primera División. A pesar del dato, Villares considera que el club ferrolano tiene el objetivo de jugar en la élite como un sueño utópico. Sin embargo, el cuadro gallego ha sufrido descensos a Segunda División B y Tercera División en el presente siglo.

La primera temporada de regreso a Segunda (2023/24) fue sorprendente. "La gente no era consciente del equipo que tenía el Racing el año pasado". Tras un inicio fulgurante, ganando a Elche y empatando con Oviedo, el equipo se consolidó, llegando a ser subcampeón de invierno. Sin embargo, la segunda vuelta el equipo bajó una barbaridad, terminando noveno. Villares lo atribuye al cansancio mental, la presión de estar en un sitio y tomarlo como una presión y no como un regalo".

Para el verano de 2024, el objetivo del club era mantener la categoría, de nuevo, en Segunda División. Sin embargo, tras la venta de sus jugadores más importantes, las metas de la entidad ferrolana se complicaba sin haber empezado el curso. Se produjo un cambio de ciclo, con la llegada de una reconstrucción al completo con fichajes que, en su mayoría, han sido un fracaso.

A pesar de haber perdido la categoría, el Racing de Ferrol ha visto una mejora en la infraestructura de A Malata, desde accesos y tornos hasta áreas de marketing y comunicación, además de una fundación más activa. Por el momento, y hasta que finalice la presente temporada, el futuro de la entidad pasa por un proyecto ilusionante centrado en adquirir patrimonio propio, como terrenos para una ciudad deportiva, que sería el primer ascenso del cuadro ferrolano.

El milagro de la SD Eibar.

Mikel Martija, director deportivo del Real Racing Club: "Lo del Eibar se puede considerar un milagro".


Si la historia del Racing de Ferrol fue un cuento de hadas la primera temporada en Segunda División, la del Eibar no se quedó atrás. Ascendió a Segunda División en la temporada 2012/13. Para el siguiente curso tenía el objetivo de mantener la categoría, y, finalmente, acabó ascendiendo de forma directa, además de quedar campeón de liga. Ascender es muy difícil, pero el equipo vasco se pasó el juego con un doble ascenso de forma consecutiva.

Leticia Gómez, periodista en el Diario Vasco Eibar, tuvo la oportunidad de vivir aquellos años en primera persona: "aquella campaña en Segunda fue un constante de oye, que vamos para arriba, culminando con el famoso gol de Jota Peleteiro contra el Alavés". El cuadro vasco se había ganado el derecho a jugar en Primera División, pero LaLiga no se lo puso fácil al club: "LaLiga pues no nos dejaba participar en la categoría porque decía que teníamos que hacer una ampliación de capital cuando el Eibar nunca había tenido ni deudas ni nada por el estilo. Se organizó un crowdfunding alrededor del mundo, pues contando la historia de este pequeño equipo que llegó a primera, pues así de milagritos, consiguiendo los 2,1 millones de euros que se pedían con 10 000 accionistas repartidos", señala Leticia.

Gómez matiza que el Eibar se benefició del descenso administrativo del Elche, que no pagaba a sus trabajadores, no pagaba las fichas de sus futbolistas. La trampa es competir en la superioridad de condiciones. Este hecho, junto con los derechos audiovisuales crecientes (el Eibar recibió 10 millones, 11 millones en su primer año, cantidad que ya se dobló para el Huesca al año siguiente), permitió al club hacer una caja de unos 60 millones de euros durante sus 7 años en Primera, lo que posibilitó remodelar Ipurúa, se está haciendo una ciudad deportiva con también utilizando los fondos CVC", explica Leticia.

Tras el descenso, el Eibar ha vivido tres temporadas consecutivas en Segunda rozando el ascenso directo, pero fallando en el último día, el día más importante del año. Gómez recuerda especialmente la situación más heavy contra el Alcorcón: "con un empate estábamos en primera y en el último minuto en el Alcorcón que llevaba 3 meses descendido, pues nos marcó y nos quedamos en terceros". Las eliminaciones en play-off, como contra el Girona, han supuesto "un mazazo" a nivel moral.

En la actualidad, el Eibar se encuentra en un proceso de reformación tras una temporada,en la que no ha podido aspirar al ascenso en ningún momento. Sin embargo, el club tiene el deseo de regresar a la élite, aunque lo más importante es no perder la plaza en el fútbol profesional.

La lucha por mantenerse del CD Lugo.

Mateo López, periodista de Fondo Segunda y Onda Cero Lugo: "Considero que el Lugo no aprovechó del todo bien su estancia en Segunda División. No consiguió mantener a esa masa social que tenía cuando ascendió en 2012".

¿Se imagina que su equipo asciende a Segunda División, siendo un hito importante, y que no lo sepa aprovechar? Mateo López, periodista de Fondo Segunda, se ha quedado con esa sensación tras el paso y el descenso del equipo gallego por la categoría de plata.

El periodista gallego comenzó a seguir la Segunda División a raíz del ascenso del CD Lugo en el año 2012. Desde ahí, López añade que fue ahí cuando comenzó a acudir al Anxo Carro, el estadio del Lugo: "El primer contacto que tuve con el fútbol fue directamente relacionado con el primer contacto que tuve con la segunda división", recuerda. Su seguimiento fue progresivo, intensificando con la edad, hasta que la Liga Hypermotion se convirtió en su liga favorita.

Al valorar la estancia del CD Lugo en Segunda (2012-2023), López cree que "no aprovechó del todo bien su estancia". Aunque consiguió mantener a esa masa social que tenía tan bonita cuando ascendió, con el tiempo no fue capaz. Considera que "el Club Deportivo de Lugo es un club en general muy similar a cómo era eso hace pues 12 - 13 años".

Sin embargo, durante su estancia en Segunda División, el CD Lugo sirvió para que muchos jugadores catapultaron su carrera, señala. En cuanto a la gestión del club, Mateo considera que fue conservadora en algunas ocasiones: "La gestión del club durante esos años, con una política yo creo que en ocasiones muy conservadora y numerosos cambios de entrenador, impidió la consolidación de un proyecto estable y duradero", explica. A pesar de ello, cabe destacar el gran mérito que tiene haber mantenido en el fútbol profesional a un equipo como el Lugo durante más de una década.

Con el descenso de categoría, el objetivo era regresar lo antes posible al fútbol profesional. Pero, la realidad está muy lejos de los objetivos del club, al llevar dos temporadas al abismo del descenso a Segunda Federación. Por lo tanto, las aspiraciones reales de la entidad gallega, en la actualidad, pasa más por no perder la plaza en la división de bronce que en regresar al fútbol profesional.

Los años de formación del CD Leganés.

Daniel Soriano, periodista en Hora Blanquiazul: "Tenemos que valorar la categoría en la que estamos y disfrutarlas. Y cuando el Leganés supo hacer eso, ascendió a Primera División".


Daniel Soriano comenzó a seguir la Segunda División influenciado por el CD Leganés, especialmente desde su ascenso en la temporada 13-14. "Incluso ya cuando después subimos a primera división me quedé enganchado de la categoría por muchas razones", admite, destacando la humanidad también, porque es todo más cercano cuando vas a los desplazamientos todo es muy bonito. Su vinculación se intensificó al trabajar en Fondo Segunda por parte del Fuenlabrada y seguir su ascenso.

En el año 2014, para el Leganés estar en Segunda División era un premio, ya que estaba en el fútbol profesional. Sin embargo, tal y como apunta Daniel Soriano, tras el descenso de Primera, la categoría por parte de la afición se veía un poco con recelo por eso, porque parecía que había que tomarlo como un premio y no se estaba tomando como un premio. La llegada de Borja Jiménez cambió ese chip, fomentando la humildad y la mentalidad de saber que tengo que competir de tú a tú con todos y adaptarme a la categoría.

Después de varias temporadas en la élite, llegaron cursos posteriores, que fueron un contraste muy grande de los objetivos. Soriano señala que el equipo pepinero pasó de tener un equipazo a tener que ajustar la plantilla debido al limitado presupuesto. Sin embargo, el periodista tiene la clave del último ascenso a Primera División la campaña pasada: "Fue tener la identidad clara de quién eres y sobre todo tener esa humildad, encarnada por el capitán Sergio González. A pesar de no ser favoritos y perder la primera jornada contra el Andorra, el equipo supo ir hacia adelante y obviamente la afición estuvo con el equipo", señala.

En la actualidad, el Leganés está peleando por no perder la categoría en Primera División. Sin embargo, la visión del aficionado sobre la categoría de plata ha cambiado. Los seguidores que estuvieron en los momentos más humildes saben que el equipo pepinero ha comido mucho barro a lo largo de su historia compitiendo en Segunda División B. Sin embargo, el grave error llega por parte de aquellos que deciden subirse al barco en la élite, creyendo que el Leganés, históricamente es equipo de Primera División y su lugar debe de ser ese.

La creación del mejor Villarreal CF.

Juanfran Roca, periodista en El Periódico Mediterráneo: "El secreto de que el Villarreal sea un grande, aparte de que tenga a Fernando Roig, es de que se supo arrimar a un buen árbol como es el Valencia".


En la actualidad, muchos jóvenes consideran que el Villarreal es un club históricamente de Primera División. Lo cierto es que, en los últimos 25 años, se ha convertido en uno de los clubes más habituales en la élite, pero el surgimiento del submarino amarillo comenzó a finales del siglo pasado.

En la temporada 1998/99, el Villarreal debutó en Primera División. Ese mismo año desciende a Segunda División, para posteriormente, regresar a la élite. Desde entonces, tan solo ha pasado una temporada en la categoría de plata del fútbol español. Para Juanfran Roca, periodista en el Periódico Mediterráneo, la clave del éxito del Villarreal fue arrimarse al Valencia. El equipo valenciano cedió jugadores como David Albelda, Andrés Palop o Miguel Ángel Angulo, lo que permitió al Villarreal crecer.

En el momento que el Valencia vio que el Villarreal comenzaba a ser muy fuerte dejó de ceder sus jugadores. A lo largo de estos 25 años, el cuadro amarillo ha competido en competiciones europeas, además de haber levantado la UEFA Europa League, su único trofeo hasta la fecha.

Es cierto que, en el año 2012, el Villarreal descendió a Segunda División en un curso inexplicable. Para Juanfran Roca, ese acontecimiento supuso un trauma muy importante para Villarreal, ya que arrastró su filial que estaba en segunda división a segunda división B. Sin embargo, un año después se consiguió lograr otra vez el ascenso.

Para el Villarreal, tener el filial en Segunda División es estratégico: "Si nosotros estamos en primera división, nuestro filial mínimo tiene que estar entonces en segunda división B, pero si queremos ser un equipo clásico en Europa con un nivel tan alto, el salto de los chavales que tengan que venir a ayudarnos no tiene que ser tan grande", exclama Roca. Aunque el Villarreal B descendió a Primera Federación la temporada pasada, el Villarreal lo que quiere es que su filial esté en segunda para así el salto de los futbolistas al primer en el equipo, no sea muy grande. La cantera es una fábrica, cediendo jugadores prometedores como Álex Forés al Levante para que se formen.

Según Juanfran Roca, desde la perspectiva de Villarreal, la Segunda División se mira de reojo. Sin embargo, a través del prisma del Castellón, se ve como un oasis dentro del desierto porque para los equipos históricos el estar en esta división es un privilegio. Roca destaca la presencia de numerosos equipos históricos como Elche, Levante, Rayo de Santander, Oviedo, Almería, Granada, Burgos, Deportivo, Cádiz, Eibar, Málaga, Sporting de Gijón o Zaragoza, lo que la convierte en una antesala muy interesante de la primera división.

Girona FC, de Segunda a Champions.

Carles Rosell, periodista en el Diario Sport: "Para la afición del Girona la Segunda División se ha convertido en un pozo. Es lo que tienes que evitar".


Carles Rosell, periodista deportivo, comenzó a seguir la Segunda División de forma intensa en 2008, cuando, por carambola, empezó a trabajar en Girona justo el año en que el club había ascendido a Segunda División después de más de medio siglo. "Mi primer contacto con la realidad de un club y un equipo de segunda división y todos los años que han venido luego pues he seguido esta categoría", relata.

Cuando Rosell llegó a Girona, nadie podía pensar ni imaginar que el club algún día llegaría a primera división. Era un premio estar en segunda y el objetivo de esos años era no bajar. Eran años por la supervivencia, no te daba para más, no tenías ni recursos ni equipo, ni dinero. Un punto de inflexión fue la temporada 12-13 con Rubi, donde casi sube. Sin embargo, la verdadera transformación comenzó a partir de 2014 entra lo que es el City. Esta relación con el Manchester City permitió sentar unas bases y a partir de ahí empezar a crecer.

El primer ascenso, aunque celebrado, no tuvo la euforia del segundo, que fue una cosa más épica. Cuando el Girona desciende en 2019, las condiciones son diferentes, ves que ya lo has conseguido y luego el bajar es una hostia muy dura, pero te da una de pasta que a lo tiran. A pesar de los mazazos de los play-offs fallidos, el club creyó porque se siguió apostando y se han seguido haciendo plantillas muy competitivas.

La afición del Girona, aunque es un poco crítica, vive el momento actual a nivel positivo: "Estoy muy agradecida por este último año, por el trabajo que está haciendo sobre todo el míster. Para la afición del Girona, la Segunda División es ahora el pozo, es lo que tienes que evitar, porque es muy duro, y luego es muy difícil subirlo", señaló Carles. Rosell la define como la categoría más emocionante y a la vez desesperante que puede seguir en el en el fútbol hoy en día es la categoría que quizás en la que bajar es lo más duro y en la que ganarla o subir, es el premio más grande que te puede dar.



Parte IV: Cómo si de un desierto se tratase

¿Interesa tanto como se cree?

Una de las preguntas que se puede hacer un aficionado a la Segunda División es si de verdad interesa tanto como se cree. Está claro que, si pregunta en Santander, Oviedo o Zaragoza, le dirán que interesa bastante en esas ciudades por tener a sus equipos en LaLiga Hypermotion. Sin embargo, la gran cuestión es en aquellos lugares donde los títulos y las noches europeas invaden los corazones de la gente.

Hasta la fecha, para el FC Barcelona, Real Madrid y Athletic Club de Bilbao, la Segunda División es un desierto que nunca han pisado. Además, estos tres clubes saben lo que es vivir finales tanto coperas como europeas, mientras que también han logrado ser campeones de liga en varias ocasiones. Si bien es cierto, estas entidades saben lo que es tener a sus filiales en la categoría de plata del fútbol español, pero el interés no es comparable con el que se le da al primer equipo.

Bilbao está acostumbrado a ver al Athletic Club pelear por levantar la Copa del Rey y disputar competiciones europeas. En cambio, tanto Madrid como Barcelona llevan el peso de representar al fútbol español en la UEFA Champions League, la mayor competición a nivel de clubes de Europa.

Por poner un ejemplo, Extremadura es una comunidad autónoma que tuvo al Badajoz, Extremadura y Mérida en el fútbol profesional. Sin embargo, en la actualidad, ninguno de esos tres clubes está en las dos máximas categorías. Por lo tanto, es lógico que la Segunda División sea de gran interés en lugares donde la vivan de cerca, pero es más cuestionable dicha curiosidad en zonas donde no afecta en ningún momento de la temporada.

Territorio desconocido para el Athletic Club de Bilbao.

Javier Beltrán, periodista del Diario AS Bilbao: "Para la afición del Athletic, la Segunda División se ve "como algo que no que no se quiere bajar".


El Athletic Club de Bilbao es uno de los equipos más históricos del fútbol español. Además de ser fundador de la Primera División, lo cierto es que el equipo rojiblanco no sabe lo que es perder la categoría en la élite. Tiene el honor de ser uno de esos nueve equipos que, en algún momento, se han proclamado campeones de liga. En la Copa del Rey, su palmarés es envidiable al ser la segunda entidad con más trofeos. Posiblemente, su mayor debe sea no haber ganado nunca un trofeo internacional, pero todos sus méritos lo han logrado gracias a una filosofía única en el mundo.

La presente temporada está siendo muy dulce para el Athletic Club. A pesar de haber caído eliminado en la Europa League y de no haber podido revalidar su corona en la Copa del Rey, el cuadro bilbaíno está cumpliendo con las expectativas marcadas para la liga. El objetivo era volver a entrar en competiciones europeas y pelear por conseguir un billete para la UEFA Champions League. Salvo catástrofe sin explicación, el equipo de Ernesto Valverde jugará la próxima edición de la liga de campeones, manteniendo la fuerte ilusión de la afición en San Mamés.

Entre tanto título y tanto éxito, el aficionado del Athletic Club no sabe lo que es ver a su equipo en Segunda División. Si bien es cierto, ha habido temporadas en las que el descenso ha estado muy cerca, pero nunca se ha llegado a producir. Además, también ha contado con su filial algún curso en la categoría de plata, pero no era lo mismo que si fuera el primer equipo.

Para la afición del Athletic Club, la Segunda División es ese lugar que nunca quiere pisar, tal y como expresa Javier Beltrán, periodista del Diario AS en Bilbao. Además, Beltrán cita que la división de plata se ve como algo ajeno ante la inexistencia de apuros por mantener la categoría en Primera División.

A pesar de no tener a su equipo en la categoría, lo cierto es que hay aficionados del Athletic Club que siguen la Segunda División. El motivo puede ser para ver cómo le va al Amorebieta, Eibar o Deportivo Alavés cuando han estado en dicha categoría. Pero, en la actualidad, el foco está puesto en ciertos futbolistas: "Sin embargo, actualmente, el seguimiento se centra más en los equipos donde hay jugadores cedidos, mencionando ejemplos como el Racing (con Unai Vencedor), Albacete (con Martón y John Morcillo), Mirandés o Sporting (con Nico Serrano). En principio, son los equipos que más se siguen aquí, los próximos lógicamente por proximidad geográfica y los equipos son los que hay jugadores del Athletic o sobre todo cedidos", explica Javier Beltrán.

En lo que se refiere al segundo equipo, su etapa en Segunda División estuvo marcada por 8.000 o 9.000 personas en San Mamés. Tal y como expresa Beltrán, ocurre al no tener el mismo seguimiento que con la primera plantilla, a pesar de querer ver nuevos cachorros para nutrir al equipo de Primera División. Y, cuando llega un parón de selecciones, lo más habitual es que el aficionado del Athletic Club emplee ese fin de semana para hacer planes que no puede hacer cuando hay partidos de liga, Copa del Rey y Europa League.

Un castigo para el RCD Espanyol.

Juan Asensio, periodista de Pericos Marca: "El año pasado, en Segunda, "había aficionados del español que reconocían en segunda, que ellos solo veían los partidos del Espanyol".


Juan Asensio, periodista de Pericos Marca, es un gran ejemplo de un aficionado que no seguía la Segunda División hasta que descendió su equipo. En el año 2020, el Espanyol de Barcelona perdió la categoría después de más de dos décadas en la élite del fútbol español. Cierto es que Asensio señala que, con anterioridad a ese descenso, había visto algún partido de la categoría de plata, pero no fue hasta la llegada del club catalán cuando empezó a verla con más frecuencia.

El primer descenso en 25 años fue traumático, un impacto importante bajo la presidencia de Chen, en un contexto de años complicados. El segundo descenso fue diferente. Asensio lo califica como "más inexplicable que el primero".

La primera temporada en Segunda División en el presente siglo acabó con el Espanyol ganando la liga y subiendo de forma directa. Sin embargo, su segunda campaña en el infierno fue más dura, dada de la igualdad que había en la división de plata, aunque también, acabó logrando el objetivo de regresar a la élite.

Para Juan Asensio, el ascenso en la promoción fue crucial a nivel deportivo, pero también en el aspecto económico: "Más allá del impacto del ascenso, hay que hablar más de la tragedia que hubiese supuesto estar 1 año más en segunda. Estar dos años seguidos en la categoría implicaría "limitar muchísimo el salario de los jugadores hubiese habido salidas importantes". Además, hay que destacar que el cuadro perico ya llevaba varias temporadas presentando pérdidas, por lo que, en caso de no haber ascendido, el regreso a la élite hubiera sido más complicado.

Juan Asensio señala que la afición sufrió demasiado, con muchos momentos de estrés cada vez que al Espanyol no le salían las cosas y acaba derrotado. A pesar de lograr el ascenso, es cierto que hubo una reacción de felicidad, pero Asensio añade que hubo un gran alivio entre la afición perica. Y, aunque, en la máxima categoría vayan a pasarlo mal con el drama del descenso, los aficionados lo prefieren antes de continuar en la máxima categoría.

Estando o sin estar en Segunda División, la afición considera que esta competición es un infierno para ellos. Con la permanencia encarrilada en Primera División, Juan Asensio considera que en general la mayoría de la gente ha descuidado la categoría de plata, salvo en algunos partidos puntuales o de jugadores cedidos. Incluso, compitiendo en LaLiga Hypermotion, muchos aficionados reconocían ver solo los partidos del Espanyol.

Las temporadas en Segunda División han hecho ver a la afición que las temporadas malas que habían hecho en Primera División no eran tan negativas como creían. Sirva, de ejemplo, aquellos cursos en los que el cuadro perico acababa la temporada en mitad de tabla sin aspirar a jugar competiciones europeas. Los aficionados veían esas temporadas como un desastre y le han dado el valor que merecía cuando han estado en el infierno de LaLiga Hypermotion.

Un cántabro por Madrid.

Sergio Roseñada, periodista de Jugones: "Para mí ahora ir uno o dos partidos a la temporada al Sardinero es como cuando iba de pequeño y veía los 19 encuentros que había en liga".


Sergio Roseñada, periodista en Jugones, es otro gran ejemplo de ese aficionado que comienza a seguir la Segunda División por el descenso de su equipo. Tal y como apunta el propio Roseñada, su viaje por LaLiga Hypermotion arrancó en 2012 con el descenso del Real Racing Club a la categoría de plata del fútbol español.

Hasta la fecha, Sergio estaba acostumbrado a ver al Racing semana tras semanas defendiendo sus colores en la élite. Roseñada es tajante al describir la evolución de la Segunda División desde 2013: "no tiene nada que ver, ha crecido muchísimo, es que no tiene nada que ver, es una liga completamente diferente". Recuerda que antes "costaba mucho ver los partidos en la tele, recuerdo que los daban en abierto, daban uno, dos, pero los otros eran bastante complicados de ver".

Aunque ya no es abonado del Racing desde que se mudó a Madrid, Roseñada afirma que "aquí la segunda división es muy muy importante". En su trabajo en Jugones, "hablamos muchísimo del Zaragoza y del Málaga o del Dépor o del Racing Sporting, porque sabemos que son equipos que tienen una masa social muy importante y al final son equipos que mediáticamente venden mucho más que Getafe, Leganés, Girona". "En Madrid, se le da muchísima importancia y se habla muchísimo de la Segunda División".

Las conversaciones post-jornadas son divertidas debido a la presencia de seguidores de varios equipos de Segunda en su entorno laboral. "Son conversaciones de aficionados siempre que llegamos los lunes y estamos ahí con el café antes de ponernos con el trabajo, siempre comentamos un poco la segunda división".

Desde la lejanía, vive los partidos del Racing "con mucha con mucha pasión, sobre todo y con y con mucha pena, por así decirlo, de no poder estar en el estadio". Aunque a veces sufre, sigue los encuentros "con un ojo puesto en el trabajo y otro en el Racing, pero, sí siempre, siempre con pasión y con y con mucho nerviosismo". Valora mucho más la experiencia de ir al campo ahora que no puede hacerlo con tanta frecuencia: "Para mí ahora en ir un partido o dos a la temporada al Sardinero es como es igual que cuando iba de pequeño y veía los 19 partidos. Esta vez o esa dos o dos tres veces que voy a alzar dinero sean muy especiales".

Eviten, si pueden, esta liga.

LaLiga Hypermotion se ha ganado el derecho de formar parte de la vida de muchos aficionados al fútbol español. Es evidente que todas las aficiones quieren estar en la élite, pero no es posible aglutinar a todos los equipos en una misma categoría. Pero, lo cierto es que lo que antes era un castigo, se ha acabado convirtiendo en una liga muy emocionante de la primera jornada hasta la última fecha del campeonato.

Eso sí, si me permite darle un consejo, le recomiendo que evite, si puede, esta liga. Tiene muchas cosas bonitas y, el espectador neutro verá más emoción que la gente que tiene a su equipo en esta división. Pero, da igual, si tu club está en la parte alta o en la parte baja de la clasificación, la tradición es la misma. Ya no solo es ver el partido de tu entidad favorita, sino que también acabas viendo los partidos de sus rivales directos, celebrando goles de equipo que no se imaginaba y echando cuentas al final de cada jornada para ver si se está más cerca o lejos del objetivo marcado.

Lo mejor que tiene la Segunda División es que ha demostrado que con el escudo y la historia nadie gana. Y, los clubes que bajan de Primera División tampoco tienen el ascenso garantizado por el simple hecho de ser recién descendidos. LaLiga Hypermotion lleva al límite a cada club y afición si quiere cumplir con los objetivos marcados. Pero, a la vez, es una categoría que cuesta, realmente, mucho subir, pero no cuesta tanto bajar. Cuando se está lejos del fútbol profesional, se echa de menos la categoría de plata, pero cuando se vuelve a saborear el sabor de la élite, te parece el infierno y lo que se quiere evitar, de nuevo.

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